miércoles, 29 de junio de 2016

PARABOLA DE LA LAMPARA

La Parábola de la Lámpara se encuentra en los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas (Mt 5: 14-16, Mc 4:21-25, y Lc 8:16-18, 11:33-36).

Esta parábola se relaciona con la enseñanza inicial de Jesús y el llamado a los discípulos de transmitir esa enseñanza a los demás: Marcos y Lucas sitúan la Parábola inmediatamente después de la Parábola del Sembrador, mientras que Mateo la ubica dentro del Sermón del Monte en lugar del discurso sobre las parábolas.

Al colocar a la Parábola de la Lámpara tras la Parábola del Sembrador, Marcos y Lucas la interpretan claramente como la consecuencia de escuchar la palabra de Dios de manera fructífera. Si la palabra de Dios ha sido recibida de modo que da frutos – sesenta, ochenta, o hasta cien veces más - entonces es para que el discípulo pueda ser luz para los demás. Es extraordinario pensar que cuando alguien ha recibido la luz de la Revelación, y que ha escuchado y acogido a la palabra de Dios en su vida, entonces él o ella se convierte en una especie de fuente secundaria de luz, de revelación.





Marcos 4:21-25
21 También les dijo: «¿Acaso se trae una lámpara para ponerla bajo un cajón o debajo de la cama? No, una lámpara se pone en alto, para que alumbre. 22 De la misma manera, no hay nada escondido que no llegue a descubrirse, ni nada secreto que no llegue a ponerse en claro. 23 Los que tienen oídos, oigan.»
24 También les dijo: «Fíjense en lo que oyen. Con la misma medida con que ustedes den a otros, Dios les dará a ustedes; y les dará todavía más. 25 Pues al que tiene, se le dará más; pero al que no tiene, hasta lo poco que tiene se le quitará.

 Lucas 8:16-18
16 »Nadie enciende una lámpara para después taparla con algo o ponerla debajo de la cama, sino que la pone en alto, para que tengan luz los que entran. 17 De la misma manera, no hay nada escondido que no llegue a descubrirse, ni nada secreto que no llegue a conocerse y ponerse en claro.
18 »Así pues, oigan bien, pues al que tiene se le dará más; pero al que no tiene, hasta lo que cree tener se le quitará.

Lucas 11:33-36
33 »Nadie esconde la luz que se enciende, ni la pone debajo de un cajón, sino en el candelero, para que los que entran vean la luz.34 La lámpara del cuerpo es el ojo. Cuando tu ojo es bueno, también todo tu cuerpo esta lleno de luz; pero cuando tu ojo es malo, también tu cuerpo estará a oscuras.35 Ten cuidado, no sea que la luz que hay en ti resulte ser oscuridad.36 Así que, si todo tu cuerpo está lleno de luz, y no participa de la oscuridad, será todo luminoso, como cuando una lámpara te alumbra con su resplandor.

martes, 28 de junio de 2016

HOY, 65° ANIVERSARIO DE LA ORDENACIÓN SACERDOTAL DE BENEDICTO XVI

Queridos amigos, nuestro querido Benedicto XVI celebra hoy el 65° aniversario de su ordenación sacerdotal. En efecto, en 1951, a la edad de 24 años, fue ordenado sacerdote.

Desde News.va felicitamos cordialmente a Benedicto XVI y le agredecemos de corazón todos estos años de servicio fiel a Jesús y a la Iglesia. Y nos unimos a las palabras que le ha dedicado el Papa Francisco durante la celebración de esta mañana:

"Que Usted, Santidad, siga sintiendo la mano de Dios misericordioso que lo sostiene, que experimente y testimonie el amor de Dios; que, con Pedro y Pablo, siga exultando con gran alegría mientras camina hacia la meta de la fe".

PARABOLA DEL SEMBRADOR

(Mr. 4.1-9; Lc. 8.4-8)

13 Aquel día salió Jesús de la casa y se sentó junto al mar. 2 Y se le juntó mucha gente; y entrando él en la barca, se sentó, y toda la gente estaba en la playa. 3 Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar. 4 Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron. 5 Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra; 6 pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. 7 Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron. 8 Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno. 9 El que tiene oídos para oír, oiga. 
 

Propósito de las parábolas

(Mr. 4.10-12; Lc. 8.9-10)

10 Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas? 11 El respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado. 12 Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. 13 Por eso les hablo por parábolas: porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden. 14 De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dijo: De oído oiréis, y no entenderéis; Y viendo veréis, y no percibiréis. 15 Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, Y con los oídos oyen pesadamente, Y han cerrado sus ojos; Para que no vean con los ojos, Y oigan con los oídos, Y con el corazón entiendan, Y se conviertan, Y yo los sane. m 16 Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen. 17 Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron.

Jesús explica la parábola del sembrador

(Mr. 4.13-20; Lc. 8.11-15)

18 Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador: 19 Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino. 20 Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; 21 pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza. 22 El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa. 23 Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.

Parábola del trigo y la cizaña

24 Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; 25 pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. 26 Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña. 27 Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña? 28 El les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos? 29 El les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo. 30 Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero.

Parábola de la semilla de mostaza

(Mr. 4.30-32; Lc. 13.18-19)

31 Otra parábola les refirió, diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo; 32 el cual a la verdad es la más pequeña de todas las semillas; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de tal manera que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas.

Parábola de la levadura

(Lc. 13.20-21)

33 Otra parábola les dijo: El reino de los cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer, y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo fue leudado.

El uso que Jesús hace de las parábolas

(Mr. 4.33-34)

34 Todo esto habló Jesús por parábolas a la gente, y sin parábolas no les hablaba; 35 para que se cumpliese lo dicho por el profeta, cuando dijo: Abriré en parábolas mi boca; Declararé cosas escondidas desde la fundación del mundo.

Jesús explica la parábola de la cizaña

36 Entonces, despedida la gente, entró Jesús en la casa; y acercándose a él sus discípulos, le dijeron: Explícanos la parábola de la cizaña del campo. 37 Respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre. 38 El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo. 39 El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles. 40 De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo. 41 Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, 42 y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes. 43 Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga.

El tesoro escondido

44 Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.

La perla de gran precio

45 También el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas, 46 que habiendo hallado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró.

La red

47 Asimismo el reino de los cielos es semejante a una red, que echada en el mar, recoge de toda clase de peces; 48 y una vez llena, la sacan a la orilla; y sentados, recogen lo bueno en cestas, y lo malo echan fuera. 49 Así será al fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán a los malos de entre los justos, 50 y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.

Tesoros nuevos y viejos

51 Jesús les dijo: ¿Habéis entendido todas estas cosas? Ellos respondieron: Sí, Señor. 52 El les dijo: Por eso todo escriba docto en el reino de los cielos es semejante a un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas.

Jesús en Nazaret

(Mr. 6.1-6; Lc. 4.16-30)

53 Aconteció que cuando terminó Jesús estas parábolas, se fue de allí. 54 Y venido a su tierra, les enseñaba en la sinagoga de ellos, de tal manera que se maravillaban, y decían: ¿De dónde tiene éste esta sabiduría y estos milagros? 55 ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas? 56 ¿No están todas sus hermanas con nosotros? ¿De dónde, pues, tiene éste todas estas cosas? 57 Y se escandalizaban de él. Pero Jesús les dijo: No hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casa. 58 Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la incredulidad de ellos.

lunes, 27 de junio de 2016

La parábola del hijo pródigo

La parábola del hijo pródigo es el término popular que describe una de las parábolas de Jesús de Nazaret recogida en el Nuevo Testamento, específicamente en el Evangelio de Lucas, capítulo 15, versículos del 11 al 32. Junto con la parábola de la oveja perdida y la parábola de la moneda perdida conforma una trilogía que recibe la denominación tradicional de parábolas de la misericordia o parábolas de la alegría, y que caracteriza la figura y el mensaje misericordioso de Jesús de Nazaret tal como lo muestra el evangelista Lucas.



11 Contó Jesús esta otra parábola: “Un hombre tenía dos hijos. 12 El más joven le dijo: ‘Padre, dame la parte de la herencia que me corresponde.’ Y el padre repartió los bienes entre ellos. 13 Pocos días después, el hijo menor vendió su partek y se marchó lejos, a otro país, donde todo lo derrochó viviendo de manera desenfrenada. 14 Cuando ya no le quedaba nada, vino sobre aquella tierra una época de hambre terrible y él comenzó a pasar necesidad. 15 Fue a pedirle trabajo a uno del lugar, que le mandó a sus campos a cuidar cerdos. 16 Y él deseaba llenar el estómago de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie se las daba.l 17 Al fin se puso a pensar: ‘¡Cuántos trabajadores en la casa de mi padre tienen comida de sobra, mientras que aquí yo me muero de hambre! 18 Volveré a la casa de mi padre y le diré: Padre, he pecado contra Dios y contra ti, 19 y ya no merezco llamarme tu hijo: trátame como a uno de tus trabajadores.’ 20 Así que se puso en camino y regresó a casa de su padre.
“Todavía estaba lejos, cuando su padre le vio; y sintiendo compasión de él corrió a su encuentro y le recibió con abrazos y besos. 21 El hijo le dijo: ‘Padre, he pecado contra Dios y contra ti, y ya no merezco llamarme tu hijo.’ 22 Pero el padre ordenó a sus criados: ‘Sacad en seguida las mejores ropas y vestidlo; ponedle también un anillo en el dedo y sandalias en los pies.m 23 Traed el becerro cebado y matadlo. ¡Vamos a comer y a hacer fiesta, 24 porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a vivir; se había perdido y le hemos encontrado!’ Y comenzaron, pues, a hacer fiesta.
25 “Entre tanto, el hijo mayor se hallaba en el campo. Al regresar, llegando ya cerca de la casa, oyó la música y el baile. 26 Llamó a uno de los criados y le preguntó qué pasaba, 27 y el criado le contestó: ‘Tu hermano ha vuelto, y tu padre ha mandado matar el becerro cebado, porque ha venido sano y salvo.’ 28 Tanto irritó esto al hermano mayor, que no quería entrar; así que su padre tuvo que salir a rogarle que lo hiciese. 29 Él respondió a su padre: ‘Tú sabes cuántos años te he servido, sin desobedecerte nunca, y jamás me has dado ni siquiera un cabrito para hacer fiesta con mis amigos. 30 En cambio, llega ahora este hijo tuyo, que ha malgastado tu dinero con prostitutas, y matas para él el becerro cebado.’
31 “El padre le contestó: ‘Hijo, tú siempre estás conmigo y todo lo mío es tuyo. 32 Pero ahora debemos hacer fiesta y alegrarnos, porque tu hermano, que estaba muerto, ha vuelto a vivir; se había perdido y lo hemos encontrado.’


viernes, 22 de abril de 2016

Iglesias de Cuenca se unen a la recolecta de víveres este domingo.

FUENTE; https://fotografiasbyyita.wordpress.com/

Este domingo 24 de abril del 2016, las iglesias de Cuenca, se unen a la recolecta de víveres para los damnificados del terremoto ocurrido en nuestro Ecuador. La Vicaria Urbana de nuestra ciudad todo esta iniciativa como parte del apoyo que tiene la iglesia hacia los mas necesitados.


Los cuencanos nos caracterizamos por ser personas muy apegadas a nuestra religión Católica, y visitamos los domingos con toda la familia la iglesia de nuestro barrio, por este motivo, se pide que este día, colaboremos con un granito de arena para nuestros hermanos de varios cantones de la costa ecuatoriana, quienes son los que mas necesitan. 

La recolecta se desarrollara todo el dia en las puertas de las iglesias de nuestra ciudad.

Cumplamos la enseñanza de solidaridad que nos enseña la biblia y la que Jesus nos dejo como principal mandamiento:

"Les doy un mandamiento nuevo: que se amen los unos a los otros. Ustedes deben amarse unos a otros como yo los he amado. En esto reconocerán todos que son mis discípulos: en que se mana unos a otros."
Jn. 13, 34-35

jueves, 17 de marzo de 2016

La Puerta Santa en Cuenca

La Puerta Santa

El comienzo del Año jubilar está siempre marcado solemnemente por la apertura de la Puerta Santa, por el Papa, en la Basílica de San Pedro en el Vaticano. Pero en este Jubileo de la Misericordia, el Papa Francisco ha deseado igualmente que haya en cada diócesis una Puerta de la Misericordia, de tal manera que, en todo el mundo, todos puedan vivir ese paso jubilar. En nuestra ciudad de Cuenca también se abrió esta puerta, la cual se encuentra en la catedral de Cuenca.

Historia

La tradición de una puerta santa con ocasión de un jubileo se remonta al siglo XV: según la descripción realizada en 1450 por un tal Giovanni Rucellai de Viterbo, fue el Papa Martín V quien, en 1423, abrió por primera vez en la historia la Puerta Santa de la Basílica de San Juan de Letrán. Sus sucesores, en particular el Papa Alejandro VI en 1499, mantuvieron esta tradición y la extendieron a las cuatro basílicas mayores, es decir, además de San Juan de Letrán, las basílicas de San Pedro en el Vaticano, Santa María la Mayor y San Pablo Extramuros.
Antes del jubileo del año 2000, era costumbre que el soberano pontífice abriera la Puerta Santa de la basílica de San Pedro, después delegaba ese poder a un cardenal para la apertura de las puertas en las otras tres basílicas. El Papa Juan Pablo II rompió con esa tradición procediendo él mismo a la apertura y el cierre de cada una de esas puertas. La de la basílica de San Pedro siempre ha sido la primera que se abre y la última que se cierra.

Simbolismo

En 1975, el ritual de la apertura y cierre de la Puerta Santa fue cambiado para poner de relieve el símbolo de la puerta. En cierto modo, hasta 1975, el rito ponía el acento en el muro  que impedía el acceso a la Puerta Santa en tiempo normal. El rito de apertura consistía, pues, en derribar el muro, lo que subrayaba más intensamente el lado excepcional y jubilar. Así, el simbolismo vinculado al rito utilizaba herramientas de albañilería: el martillo para tirar la pared, la paleta para construir, los ladrillos con inscripciones y las marcas del pontificado, agua bendita para bendecir las piedras y los ladrillos, monedas con la efigie del Soberano Pontífice para permitir la datación de la construcción del muro de la Puerta Santa. La puerta en sí no estaba decorada y consistía tan solo en dos batientes de madera no trabajados.

En Navidad de 1975, el rito del cierre de la Puerta Santa fue modificado. El Papa no utilizó la paleta y los ladrillos para comenzar la reconstrucción, sino que cerró simplemente los batientes de  una puerta de bronce. Aunque el muro que encerraba la puerta del exterior fue reconstruido en el interior de la basílica un poco después, el simbolismo evolucionaba para poner el acento, en adelante, en la puerta y no en la pared. 

Una puerta, en la vida diaria, tiene varias funciones, todas adoptadas por el símbolo de la Puerta Santa: marca la separación entre el interior y el exterior, entre el pecado y el orden de la gracia (Mi 7,18-19);

permite entrar en un nuevo lugar, en la revelación de la Misericordia y no de la condenación (Mt 9,13);

asegura una protección, da la salvación (Jn 10,7).

Jesús dijo: “Yo soy la puerta” (Jn 10, 7). Efectivamente, tan solo hay una puerta que abre de par en par la entrada en la vida de comunión con Dios, y esta puerta es Jesús, camino único y absoluto de salvación. Solo se le puede aplicar a Él las palabras del salmista: “Ésta es la puerta del Señor: los justos entran por ella” (Sal. 117, 20).

La Puerta Santa recuerda la responsabilidad que tienen todos los creyentes de cruzar el umbral:

Es una decisión que supone la libertad de elegir y, al mismo tiempo, el valor de abandonar algo, de dejar algo tras de sí. (cf. Mt 13, 44-46)

Pasar por esa puerta significa profesar que Jesucristo es el Señor, afirmando nuestra fe en Él, para vivir la vida nueva que nos ha dado. Es lo que el Papa Juan Pablo II había anunciado al mundo el día mismo de su elección: “¡Abrid de par en par las puertas a Cristo!”

lunes, 14 de marzo de 2016

Misión de la Iglesia: Evangelizar como la Madre Teresa de Calcuta


Aunque la Madre Teresa ya no se encuentre con nosotros en esta tierra, podemos aún beneficiarnos de su sabiduría

En su audiencia general en la festividad de la Epifanía, el Papa Francisco resumió de forma muy bella la misión evangelizadora de la Iglesia: 


"Como los Magos, también hoy muchas personas viven con el «corazón inquieto», haciéndose preguntas a las que no encuentran respuestas seguras… la Iglesia tiene la tarea de identificar y demostrar cada vez más claramente el deseo de encontrar a Dios que está presente en los corazones de cada hombre y mujer”. Continuó diciendo que “para la Iglesia, ser misionera no significa hacer proselitismo; para la Iglesia, ser misionera equivale a manifestar su propia naturaleza: dejarse iluminar por Dios y reflejar su luz. Este es su servicio. No hay otro camino. La misión es su vocación: hacer resplandecer la luz de Cristo es su servicio".

En unas pocas frases, el Papa Francisco nos ha dado mucho que pensar. Primero, la condición de cada corazón humano: inquietos y con un deseo de encontrar a Dios. Segundo, la misión de la Iglesia: sí, evangelización, pero no una evangelización que ejerza presión o que convenza, sino evangelización recibiendo la luz de Dios y luego reflejándola a los otros. Este medio gentil y amoroso de compartir nuestra fe me parece la manera perfecta de evangelizar en este Año de la Misericordia. Pero ¿cómo podemos vivir esto en una manera práctica?

No tenemos que mirar más allá que el ejemplo de los santos para contestar esta pregunta, y no hay quizás nadie en estos tiempos modernos que nos muestre como recibir la luz de Dios y reflejarla a los demás mejor que la Beata Madre Teresa (que será canonizada en Septiembre este año). Aunque ella ya no esté con nosotros en esta tierra, podemos aún beneficiarnos de su sabiduría a través de las sencillas pero profundas palabras que pronunció.
Sus palabras vinieron de una vida de evangelización, del tipo doble de evangelización a la que se refiere el Papa Francisco recibiendo la luz de Dios y reflejándola a los demás.
Recibiendo la Luz de Dios
1.- “Mi secreto es sencillo. Yo oro.”
La Madre Teresa hizo de la oración su prioridad y el centro firme de su vida y su apostolado. Ella consideraba la oración como el poder que dirigía todo lo que hacía. ¿Estamos dispuestos a tomar tan seriamente la oración?
2.- “Dios habla en el silencio del corazón. Escuchar es el comienzo de la oración.”
Cuando pensamos en Madre Teresa pensamos inmediatamente en su trabajo admirable con los pobres pero ella misma nos dice que sólo quería ser un lápiz en las manos de Dios y que todo lo que hizo fue el resultado de Dios trabajando a través de ella. Para que Dios trabaje a través de nosotros debemos abrir nuestros corazones a Él. ¿Apartamos tiempo diariamente para escuchar a Dios? Incluso si ya tenemos el hábito de orar, ¿estamos dejando lugar al silencio en nuestro tiempo de oración?
3.- “La oración nos dará un corazón limpio y un corazón limpio nos permitirá ver a Dios en el prójimo. Y si vemos a Dios en el prójimo, seremos capaces de vivir en paz, y si vivimos en paz, seremos capaces de compartir la alegría del amor al prójimo, y Dios estará con nosotros”.
Madre Teresa nos dice, basada en su propia experiencia, que los frutos de la oración son un corazón limpio, siendo capaces de ver a Dios en el vecino, paz, amor, alegría y la experiencia de la presencia de Dios. Ella encontró estos frutos mientras trabajaba en condiciones que impactarían a cualquiera de nosotros, entre la pobreza más extrema y el sufrimiento más profundo en el mundo. Y aún así, ella experimentó estos bellos frutos de la oración… ¿Necesitamos más razones para orar?
4.- “La alegría es oración; la alegría es fortaleza; la alegría es amor; la alegría es una red de amor con la que se pueden atrapar almas.”
¿Están nuestros corazones llenos de alegría? Si no, ¿oramos para que la alegría de Cristo llene nuestros corazones? Madre Teresa sabía que sobre todo lo demás, la gente es atraída a la alegría y que esta alegría viene a través de la conversación con Dios. Lo que atrajo gente a Madre Teresa no fue un argumento persuasivo o apologética convincente, fue el hecho de que a través de la oración, ella se llenaba de la alegría que sólo Dios puede dar, y al estar llena de esta alegría, ella no podía evitar reflejarlo a todo el que se encontrara.
Reflejando el Amor de Dios
1.- “Esparce amor en todos los lugares adonde vayas. No dejes que nadie venga a ti sin irse más feliz.”
Nuevamente, Madre Teresa nos recuerda que la alegría es la clave para atraer a los demás hacia Dios. ¿Serían nuestras vidas diferentes si mantuviésemos esto en mente a lo largo de nuestro día – en el tráfico, en el supermercado, en nuestro hogar y en el lugar de trabajo? ¿Cuánta gente podríamos ayudar al esparcir amor en nuestras interacciones cotidianas?
2.- “Si juzgas a las personas no tienes tiempo para amarlos.”
Tantas veces he juzgado a alguien por las apariencias, o por una simple interacción, sólo para descubrir luego que estaba completamente equivocada. Esto me ha enseñado a ser menos crítica. Cada persona que conocemos es hecha a imagen y semejanza de Dios, y Madre Teresa nos recuerda que nadie necesita ser juzgado (después de todo, ¿podríamos juzgar a alguien justamente sin conocer la historia de su vida y todos sus pensamientos y sentimientos más profundos?), pero todos necesitan ser amados.
3.- “Nunca sabremos todo el bien que puede hacer una sonrisa.”
Una de mis citas favoritas de Madre Teresa. Es tan sencilla y a la misma vez una de las citas más profundas que jamás haya leído. Si hemos de comenzar una “revolución de ternura” en este Año de la Misericordia, como el Papa Francisco nos ha pedido, sonreírle a la gente que conocemos y con la que nos encontramos sería un gran lugar para comenzar.
4.- “Quiero que te preocupes por tu vecino de al lado. ¿Conoces a tu vecino del al lado?”
Este es un gran desafío. ¿Conocemos a nuestro vecino de al lado? Madre Teresa va directo al grano. Siempre nos desafía a mirar a las personas más cercanas a nosotros cuando pensemos acerca de amor y servicio. Su ejemplo nos enseña que el amor comienza con los miembros de nuestras familias y con nuestros vecinos de al lado, las personas que están más cerca de nosotros… quienes son comúnmente las personas a las que nos resulta más difícil amar, pero quienes además son las personas a las que Dios puso en nuestras vidas por una razón. Si podemos amarlos, amar a extraños será muy sencillo en comparación. Y, cuando consideramos cómo amar a nuestra familia y a nuestro vecino de al lado, no olvidemos las palabras del Papa Francisco en su nuevo libro, "El nombre de Dios es Misericordia":
“Este es un tiempo para la misericordia. La Iglesia muestra su lado maternal, su cara materna, a una humanidad herida. No espera a que los heridos toquen su puerta, ella los busca en las calles, los reúne, los abraza, cuida de ellos, los hace sentir amados… Yo estoy completamente convencido de esto, esto es kairós, nuestra era es kairós de misericordia, un tiempo oportuno”.